El primer paso es conocer la situación a través de los padres, se realiza una entrevista en la cuál se deben conocer no sólo los datos lingüísticos sino también los datos de maduración en general. Estos datos nos servirán de orientación.
Se procederá a evaluar la articulación. Dentro del cual se valorará el lenguaje repetido, dirigido y el lenguaje espontáneo. También se examinará el lenguaje comprensivo, la motricidad facial, la respiración, el ritmo y la discriminación auditiva.