La dificultad de observar posibles alteraciones en edades tempranas, la falta de información y la gran variedad en la que se manifiestan dichos trastornos, hacen que se detecten y se les atienda de forma tardía.
La detección precoz es fundamental ya que facilitará mucho el desarrollo posterior del niño: facilitará el inicio del tratamiento educativo específico, prevendrá e intervendrá posibles conductas inadecuadas, facilitará el aprendizaje, así como ofrecerá la formación e información necesaria tanto a las familias como a los profesores, impidiendo el peregrinaje de incertidumbre al que, desafortunadamente, se encaminan muchas familias.
Existen diversos marcadores en el desarrollo infantil, que pueden indicar el riesgo de un Trastorno Generalizado de Desarrollo [ir]