La Rehabilitación Cardiovascular es un programa integral orientado a personas que padecen enfermedades cardiovasculares, fundamentalmente el infarto o la angina de pecho.
Como bien sabemos, la enfermedad ateroesclerótica afecta a varios órganos, entre ellos el corazón, y progresa con el tiempo provocando nuevos eventos (infarto, angina de pecho, etc.)
El frenar la progresión es posible tomando la medicación y controlando de forma estricta todos aquellos factores que favorecen la progresión de la ateroesclerosis. Entre estos factores se encuentran: el sobrepeso, la obesidad, el tabaco, el colesterol, la diabetes, la hipertensión, el estrés, el sedentarismo...
Todos estos factores no sólo se controlan con medicación, sino también tras modificar ciertos hábitos de vida como puede ser: la dieta, el ejercicio, incorporar ciertas técnicas de relajación, etc.
Por dicho motivo hemos desarrollado un programa de actividades conformes a las recomendaciones nacionales e internacionales.
La finalidad es EDUCAR a los pacientes con el objetivo de optimizar el tratamiento médico, informar sobre todos los temas relacionados con la enfermedad ateroesclerótica, aprender a controlar los factores que favorecen el desarrollo de la ateroesclerosis, realizar una actividad física regular programada…todo ello con el fin de prevenir la aparición de nuevos eventos cardiovasculares.
¿En qué consiste el programa?
Todo paciente debe estar recibiendo un tratamiento óptimo y permanecer dos meses de forma estable previo a iniciar el programa.
Inicialmente se realizará previo consentimiento, una estretificación de riesgo inicial.
Comprende la realización de una historia clínica, analítica, ECG, ecocardiograma y una ergometría.
Según los resultados se valorará el tratamiento médico, la necesidad de interconsultar con otros especialistas (endocrinólogo, psicólogo, psiquiatra..) y se planificará una actividad física individualizada progresiva cuya intensidad sea moderada.
Duración del programa:
La duración estimada es de dos meses realizando tres sesiones semanales.
Las sesiones se estructuran de la siguiente manera:
- Charla informativa
- Control de tensión
- Frecuencia cardíaca y peso (glucemia en diabéticos).
- Calentamiento.
- Realización de ejercicio (cinta rodante, bicicleta, natación…)
- Recuperación. La duración aproximada de cada sesión es de 90 minutos. Al finalizar el programa se dará un informe completo con una guía de recomendaciones.
Equipo humano
- Médico Cardiólogo
- Médico de Familia
- ATS DUE
- Licenciado en Educación Física
–Colaboradores:
Servicio de psicología
Servicio de Psiquiatría
Servicio de Endocrinología y Nutrición.
Equipo técnico
Ecocardiógrafo Aloka 4.000
Electrocardiógrafo
Cinta rodante
Holter de Ritmo
Holter de Tensión
Carro de paradas
Telemetría.
Gimnasio de 135 metros cuadrados
Piscina cubierta climatizada
Importancia de realizar una actividad física regular
Numerosos estudios han comprobado y confirmado que al realizar ejercicio físico de forma regular, disminuye el riesgo de recurrencia de eventos cardiovasculares (infarto…) y mejora la sobrevida.
Este beneficio no sólo se debe a un efecto directo del ejercicio físico; también su realización facilita el control de los factores que aceleran el proceso ateroesclerótico (obesidad, sedentarismo, diabetes, dislipemia, hipertensión, tabaco…)
Cabe señalar que el realizar una actividad física de forma regular mejora la clase funcional entre un 10 a un 35 %.
Riesgo que corremos al participar en un programa de Rehabilitación Cardiovascular
La incidencia de eventos cardiovasculares mayores (angina, infarto, arritmias, insuficiencia cardíaca) durante la participación de programas de ejercicio supervisados oscilan entre 1/50.000 a 1/120.000 pacientes por hora de ejercicio.
Las complicaciones fatales ocurren en el orden de 2 por cada 1.500.000 pacientes hora.
Este riesgo es menor aún si se realiza una estratificación adecuada previo a la incorporación al plan, así como también a una correcta prescripción de la actividad física.
Beneficios que se obtienen con la Rehabilitación Cardíaca
- Mejoría y recuperación de la capacidad funcional.
– Mejor control de los factores de riesgo.
– Disminución de la mortalidad asociada a nuevos eventos cardíacos.
– Disminuir la frecuencia y la severidad de la depresión post-infarto.
– Lograr la reinserción social y laboral.
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